sábado, 7 de noviembre de 2015

Introducción.

Aprendí que las historias no se escriben solas, que necesitan palabras para que se empiecen a escribir. Que todas no empiezan con "Había una vez" ni terminan con un "Felices para siempre". Que algunas jamás pasan del prólogo, que "adiós" no significa punto y final. Que hay palabras que las terminas de escribir con lágrimas, y antes de volvértelas a leer, te das cuenta de que otra vez te harán llorar. Otras que no las entiendes, pero aún así te apasiona como enlazan unas con otras y forman textos que te gustaría leer todos los día antes de irte a dormir. Que una historia comienza con un sueño y por lo tanto jamás debemos dejar de soñar. 

Ojalá haga de mis sueños textos maravillosos. Puede que algunos sean desastres, pero para mi, en todo desastre hay algo prodigioso, aunque este disimulado y sólo los que se fijan son capaces de apreciarlo.

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